{"id":5085,"date":"2026-08-05T06:11:07","date_gmt":"2026-08-05T11:11:07","guid":{"rendered":"http:\/\/34.233.20.147\/?p=5085"},"modified":"2026-08-05T06:11:09","modified_gmt":"2026-08-05T11:11:09","slug":"asi-reparten-mexico-productos-ultraprocesados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/bego.ai\/es\/blog\/conocimiento\/asi-reparten-mexico-productos-ultraprocesados\/","title":{"rendered":"La red que no se detiene: as\u00ed reparten a M\u00e9xico los productos ultraprocesados"},"content":{"rendered":"\n<p>Antes de llegar a la mesa, una bolsa de botanas o un refresco recorre un camino m\u00e1s largo de lo que parece: f\u00e1bricas, centros de distribuci\u00f3n, bodegas regionales y decenas de miles de changarros y tiendas de conveniencia repartidos por todo el territorio nacional. Esa cadena, engrasada durante d\u00e9cadas por la industria alimentaria, explica en buena medida por qu\u00e9 <strong>M\u00e9xico ocupa el primer lugar en producci\u00f3n y distribuci\u00f3n de productos ultraprocesados<\/strong> en Am\u00e9rica Latina, de acuerdo con el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-white-color\">\u00bfQu\u00e9 son los productos ultraprocesados?<\/mark><\/h2>\n\n\n\n<p>Se trata de formulaciones industriales hechas a partir de ingredientes refinados, aditivos, colorantes, saborizantes artificiales y conservadores, con escasa o nula presencia de alimentos frescos. Su sello distintivo es que est\u00e1n dise\u00f1ados para durar meses en anaquel, consumirse de inmediato y resultar altamente palatables gracias a combinaciones de az\u00facar, sal y grasa. Botanas saladas, refrescos, galletas, pan de caja, embutidos y sopas instant\u00e1neas forman parte de este grupo, pensado desde su origen para viajar largas distancias sin perder frescura ni sabor.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-white-color\">El origen de los alimentos procesados<\/mark><\/h2>\n\n\n\n<p>La industrializaci\u00f3n de la comida no naci\u00f3 con el objetivo de enfermar a nadie, sino de resolver un problema log\u00edstico: c\u00f3mo alimentar ciudades cada vez m\u00e1s grandes y alejadas del campo. Las t\u00e9cnicas de enlatado, deshidrataci\u00f3n y pasteurizaci\u00f3n, perfeccionadas durante los conflictos b\u00e9licos del siglo XX, permitieron conservar alimentos por meses y abrieron paso a un comercio de alcance nacional e internacional. Con la posguerra llegaron los aditivos sint\u00e9ticos y el empaque pl\u00e1stico, y con ellos, productos capaces de sobrevivir semanas en un tr\u00e1iler o en una bodega sin refrigeraci\u00f3n. Am\u00e9rica Latina, y M\u00e9xico en particular, se sum\u00f3 a esa ola desde los a\u00f1os setenta, cuando las corporaciones transnacionales de alimentos y bebidas expandieron sus plantas y rutas de distribuci\u00f3n hacia el pa\u00eds, aprovechando su ubicaci\u00f3n estrat\u00e9gica y su cercan\u00eda con Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-white-color\">La log\u00edstica que domina los anaqueles<\/mark><\/h2>\n\n\n\n<p>Lo que distingue a M\u00e9xico no es solo cu\u00e1nto produce, sino la eficacia con la que coloca esos productos en cualquier rinc\u00f3n del pa\u00eds. La industria de ultraprocesados construy\u00f3, durante d\u00e9cadas, una infraestructura de distribuci\u00f3n capilar: centros log\u00edsticos regionales que abastecen a distribuidores locales, y estos a su vez surten a cientos de miles de tiendas de abarrotes, miscel\u00e1neas y puestos callejeros, muchos en zonas rurales sin otro punto de venta de alimentos cerca. Esa red informal, con rutas de reparto frecuentes y flexibles, logra algo que la agricultura fresca no siempre consigue: un refresco o una bolsa de frituras llega, sin cadena de fr\u00edo y sin perder calidad, a comunidades que rara vez reciben un cargamento de verduras.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese modelo explica en buena medida por qu\u00e9 el acceso a frutas, verduras y prote\u00ednas frescas sigue limitado, en especial entre los sectores de menores ingresos, seg\u00fan se\u00f1al\u00f3 la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas para la Alimentaci\u00f3n y la Agricultura (FAO) al ser consultada por LabDO. Los alimentos frescos exigen refrigeraci\u00f3n, tiempos de venta cortos y rutas costosas; los ultraprocesados se mueven con una log\u00edstica barata, estandarizada y escalable, que multiplica sus puntos de venta.<\/p>\n\n\n\n<p>A esa ecuaci\u00f3n se suma el ritmo de vida urbano: el tr\u00e1fico, las largas jornadas laborales y el estr\u00e9s dejan poco tiempo para cocinar, y comer fuera de casa se volvi\u00f3 habitual para millones de personas. Esa demanda de rapidez encontr\u00f3 en la industria de ultraprocesados a un proveedor perfecto, capaz de surtir tiendas de conveniencia, puestos de comida r\u00e1pida y aplicaciones de entrega con opciones hipercal\u00f3ricas, baratas y disponibles a cualquier hora. Tacos, hamburguesas y pizzas encabezan las preferencias de comida r\u00e1pida, mientras que botanas saladas, bebidas azucaradas, dulces y sopas instant\u00e1neas dominan las compras para el hogar.<\/p>\n\n\n\n<p>El resultado se refleja en las cifras de consumo: <strong>la compra per c\u00e1pita de estos productos en M\u00e9xico alcanza los 212 kilogramos al a\u00f1o<\/strong>, de acuerdo con datos de la Organizaci\u00f3n Panamericana de la Salud (OPS), y m\u00e1s del 70 por ciento de la poblaci\u00f3n los consume de manera habitual, seg\u00fan la FAO. Esa penetraci\u00f3n no ser\u00eda posible sin la maquinaria de distribuci\u00f3n que lleva estos productos hasta el \u00faltimo rinc\u00f3n del pa\u00eds, muchas veces con mayor eficiencia que los propios sistemas de abasto de alimentos frescos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-white-color\">Un costo que se mide en salud<\/mark><\/h2>\n\n\n\n<p>La otra cara de esta eficiencia log\u00edstica es un problema de salud p\u00fablica que crece a la par de la red de distribuci\u00f3n. M\u00e1s de siete de cada 10 personas adultas en M\u00e9xico tienen exceso de peso, as\u00ed como 37.3 por ciento de los ni\u00f1os de 5 a 11 a\u00f1os y 7.7 por ciento de los menores de cinco a\u00f1os, lo que equivale a casi 4 millones de infantes, seg\u00fan el Instituto Nacional de Salud P\u00fablica (INSP). Entre 2020 y 2023, adem\u00e1s, 40.4 por ciento de los adolescentes mexicanos presentaba sobrepeso u obesidad, el grupo con mayor proporci\u00f3n de consumidores habituales de estos productos.<\/p>\n\n\n\n<p>El Banco de M\u00e9xico, en su Reporte sobre las Econom\u00edas Regionales de enero-marzo de 2024, ha vinculado el consumo sostenido de ultraprocesados con mayor sobrepeso, obesidad, hipertensi\u00f3n, enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, c\u00e1ncer y riesgo de mortalidad. Frente a ello, especialistas recomiendan limitar la compra de estos productos, leer las etiquetas, priorizar alimentos frescos siempre que sea posible y fomentar la actividad f\u00edsica entre ni\u00f1os y adolescentes, el grupo m\u00e1s expuesto a una cadena de distribuci\u00f3n que, hasta ahora, ha sido m\u00e1s eficiente vendiendo comida industrializada que fruta fresca.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antes de llegar a la mesa, una bolsa de botanas o un refresco recorre un camino m\u00e1s largo de lo que parece: f\u00e1bricas, centros de distribuci\u00f3n, bodegas regionales y decenas de miles de changarros y tiendas de conveniencia repartidos por todo el territorio nacional. 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